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Las hieleras del terror; Hay Hidra, pero no Hércules

VICTOR MURGUIA


No hay jefe de los cárteles de la delincuencia organizada, sea pez chico, mediano o grande, que no sea conocido, solo se diferencian porque unos son ostentosos y otros discretos, unos andan a la luz pública y otros en la oscuridad, pero a todos las autoridades los tienen identificados.

¿Y entonces por qué no los detienen?, ¿por qué, por lo general, solo los aprehenden derivado de escándalos, de alguna masacre, de un crimen que sacude a los políticos o por presión del gobierno de Estados Unidos?

Durante varios años, alrededor de una década, Hernán Martínez Zavaleta, conocido como el Comandante H, representó al grupo criminal autodenominado los zetas en el sur de Veracruz y tuvo su sede en Coatzacoalcos.

Desde ahí encabezó a sicarios que secuestraban, traficaban droga, robaban combustibles y extorsionaban. Dirigió esa red criminal, sanguinaria, a la vista de todos. Se hizo socio de empresarios, instaló comercios, iba a comer a los mejores restaurantes y ordenaba a autoridades.

Cayó porque generó un escándalo al ordenar una masacre como venganza por el asesinato de un lugarteniente y porque se aproximaba el fin del gobierno de Peña Nieto y quienes estaban en las áreas de seguridad empezaban a medio limpiar el cochinero, como hacen en México cada que va a terminar un sexenio.

Pero los cárteles están convertidos, desde hace años, en una Hidra, la serpiente de la mitología griega de múltiples cabezas que habitaba en el lago de Lerna y que era invencible porque por cada cabeza que le cortaban le crecían dos.

Si alguien, en 2017, llegó a suponer que con la detención del Comandante H bajaría la delincuencia es porque desconoce lo que son los cárteles y sus arreglos con las autoridades en turno y con los jefes de las corporaciones de seguridad.

Coatzacoalcos y todo el sur de Veracruz sigue atemorizado por lo que hacen los criminales.

En la semana que concluyó, luego de más hechos violentos, como el asesinato múltiple ocurrido en una chatarrera de Acayucan o el hallazgo de una fosa clandestina en Jáltipan, la gobernadora Rocía Nahle llevó la Mesa de Seguridad a Cosoleacaque y, por enésima ocasión, ofreció dar seguridad. El sur de Veracruz es prioridad en la estrategia de seguridad, declaró.

¿Y qué hacen los cárteles? Tras lo expresado el miércoles por la Gobernadora, hasta este fin de semana habían tirado cinco hieleras con cabezas o extremidades humanas.

Tres hieleras las dejaron el jueves en colonias de Coatzacoalcos y el sábado aparecieron una en Lerdo de Tejada y otra en Ángel R. Cabada.

Hace poco más de 25 años los grupos de la delincuencia organizada empezaron a operar con fuerza en Veracruz. Desde entonces, en vez de que los hayan eliminado o cuando menos disminuido en sus fuerzas ahora son más poderosos.

Han pasado cinco gobernadores y ninguno ha podido contra ese monstruo que, como la mitológica serpiente Hidra, por cada cabeza que le cortan aparecen dos. ¿Surgirá un Hércules que sí quiera combatir en realidad a los cárteles, los enfrente y recupere la tranquilidad para los veracruzanos?

Las opiniones y puntos de vista expresadas son responsabilidad exclusiva del autor y no necesariamente reflejan la línea editorial de Agencia de Noticias Nuevo Siglo. Respetamos y defendemos el derecho a la libre expresión.

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