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De “se acabó la fiesta” a “culpa de los padres”

Víctor Murguía

En uno de los temas en los que no le va bien a Veracruz, la seguridad, la gobernadora Rocío Nahle pidió a los padres de familia “…nos ayuden cuidando a sus hijos”.

La sociedad veracruzana puede pedirle a la Gobernadora que nos ayude despidiendo al secretario de Seguridad Pública y le exija a la fiscala que corra al director de la Policía Ministerial.


“Hago un exhorto respetuoso a los padres de familia, que nos ayuden cuidando a sus hijos, con quién están, cuáles son sus amistades, dónde se mueven, porque hay que cuidar a los muchachos, hay que cuidar a los jóvenes porque es la parte en que la sociedad nos desarrollamos”, planteó Nahle durante una entrevista este fin de semana.

Luego remarcó que la prevención comienza en el hogar y que la seguridad es una tarea compartida de sociedad y gobierno.

Y sí, madres y padres deben estar más atentos de sus hijos, tanto en la casa como en la escuela o en la calle.

Pero en la tarea compartida para tener seguridad, señalada por la Gobernadora, el gobierno sale debiendo, y mucho.

Lo expresado ahora por Rocío Nahle suena más a justificación, a reparto de culpas ante los diarios hechos de violencia, ante el temor ciudadano por todo el territorio veracruzano.

Hace un año, concretamente en marzo, Rocío Nahle tenía otra visión. Había ocurrido una masacre en Coatzacoalcos al arrancar el mes, pues un grupo delincuencial asesinó a cuatro jóvenes en un taller mecánico.

Tenía cuatro meses de gobernadora y, en ese entonces, advirtió: “Se acabó la fiesta, vamos a recuperar la tranquilidad de cada uno de los veracruzanos y veracruzanas, porque esa es nuestra obligación… Por cada delito vamos a ir por cada delincuente. Aquí se va a hacer justicia y Coatzacoalcos no es tierra de nadie, vamos a recuperar en su totalidad Coatzacoalcos y todo Veracruz”.

Esas palabras sonaron bien, sobre todo tras seis años de un gobierno de Cuitláhuac en que siempre se dijo que todo estaba bien, pero, transcurrido un año y realizados un gran número de extorsiones, secuestros, balaceras y asesinatos, incluso de policías, la perspectiva ha cambiado.

La Gobernadora falló al mantener más tiempo del debido a la anterior fiscala, Verónica Hernández, herencia de uno de sus principales enemigos, el exsecretario de Gobierno, Patrocinio Cisneros. Los abusos de los policías ministeriales y los yerros, a conveniencia de fiscales, fueron la constante, en tanto los cárteles operaban a sus anchas y como si estuvieran en una fiesta.

Ahora sostiene a Alfonso Reyes Garcés como secretario de Seguridad Pública; no obstante, es claro que los delincuentes siguen en plena parranda. Todas las semanas hay varios hechos delictivos de impacto y la SSP no ha podido ni siquiera “recuperar” Coatzacoalcos, la tierra adoptiva de Nahle y en donde se hizo la promesa de “se acabó la fiesta”.

Y el director de la Policía Ministerial, Óscar Rodríguez Hernández, está en las mismas. ¿Qué tanto ha contribuido a que los veracruzanos se sientan más seguros?

Si los quitara y pusiera a nuevos jefes, a lo mejor mejoraría la situación. Por lo menos habría esperanza, pero al primero lo sostiene el secretario de Seguridad federal, Omar García Harfuch, y al segundo… como que a veces se olvida su existencia.

Las opiniones y puntos de vista expresadas son responsabilidad exclusiva del autor y no necesariamente reflejan la línea editorial de Agencia de Noticias Nuevo Siglo. Respetamos y defendemos el derecho a la libre expresión

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