Vulnerabilidades, corrupción y protestas, mala combinación
1. ¿A navajazo limpio?, a navajazos. Aún estaba en la plenitud de su gobierno y así le respondió Fidel Herrera al reto-amenaza del entonces presidente Felipe Calderón.
2. Un iracundo Joaquín La Quina Hernández Galicia daba de manotazos en sus piernas y hablaba alterado. Enfrente lo escuchaba, sin alterarse, el gobernador veracruzano Fernando Gutiérrez Barrios.

El singular diálogo entre Calderón y Fidel ocurrió en un helicóptero, durante una visita del presidente a Veracruz.
Nunca trascendió esa plática de reclamos del presidente al gobernador, que no se amilanó. Calderón, como representante del Poder Ejecutivo de México, lógicamente no iba a decir algo al respecto y Fidel, con todo y su protagonismo, sabía perfectamente que eso no lo debía divulgar ni como trascendido.
Si esto se supo es porque en el helicóptero hubo un testigo que al tiempo algo comentó sobre la tensa situación.
Y lo de la ira no contenida de La Quina con Gutiérrez Barrios ocurrió en una pequeña sala de un aeropuerto de Tamaulipas. Nadie escuchó el diálogo, sólo se vieron los aspavientos del líder petrolero, quien lo más probable expresaba su enojo por la candidatura presidencial de Salinas de Gortari.
Meses después, ya como secretario de Gobernación, Gutiérrez Barrios, el Hombre Leyenda, operó sin errores para provocar el derrumbe y encarcelamiento de quien se creía todopoderoso e intocable al manejar el Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana (STPRM).
En la actualidad la presidenta Claudia Sheinbaum está vulnerable y vulnerada, tanto por quien la puso en Palacio Nacional y su grupo de incondicionales, como por las presiones del gobierno de EU y por algunos opositores.
Lo divulgado en entrevistas en estos días por la gobernadora de Chihuahua, María Eugenia Campos, deja mal a la Presidenta. Todo hacía suponer de un pacto: se salva la Gobernadora, culpa al fiscal de permitir la intervención de la CIA y entrega la gubernatura a Morena, pero sale a decir que no hay pacto, que le gritó a Sheinbaum y que esta le reconoció que no tiene un pelo de tonta. Infla el ego a costa de la imagen de la Presidenta.
Exhibe también a una presidenta que llega a hablar con una gobernadora a una salita de un aeropuerto y que no tiene a nadie que la acompañe al terminar la plática; una presidenta sola, sin equipo, sin logística.
Ya nada más falta que no pueda sacar de la presidencia del Instituto Nacional Electoral a la consejera Guadalupe Taddei, a quien a todas luces la han exhibido no para debilitarla, sino para que deje el INE por la puerta de atrás lo más pronto posible.
¿El gobierno ya no quiere el control del órgano electoral para dar paso a elecciones democráticas? No, no quiere a Taddei ahí, no quiere ser rehén de alguien que responde a las órdenes e intereses del nuevo Plutarco.
Pobre México, enfrascado en luchas políticas y envuelto en la corrupción, en tanto la salud pública está en sus peores niveles, las pensiones cada vez pesan más al presupuesto del país, la deuda crece y la inseguridad sigue golpeando en la mayor parte del territorio pese a detenciones de peces gordos, medianos y chicos de la delincuencia organizada.
Cuidado, ya están las manifestaciones de los médicos y personal de los hospitales, por sus bajos sueldos y falta de medicamentos, la del reclamo por el agua sucia y ahora viene la de los camioneros, cansados de tantos asesinatos y asaltos carreteros, como sucede, por decir un tramo, entre Puebla y Orizaba, donde tan sólo este fin de semana fueron reportados cuatro asaltos en la zona de Maltrata.
¿Quiénes seguirán en las protestas? Inconformes sobran y Veracruz es escenario de los reclamos públicos y de gente enojada saliendo a las calles.
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