Una mala decisión a donde nos lleva…es la historia de…
"Fui la hija consentida de un club de élite, Miss Venezuela pero terminé indigente, dr*gda y durmiendo en una jardinera."

Yo nací con todo. Mi papá era gerente del Altamira Tennis Club y me trataban como una princesa. Era bonita, inteligente, hablaba cinco idiomas, jugaba tenis desde los 4 años y lo tenía todo sin pedirlo. Me decían “la estrellita del deporte blanco”. Entré al Miss Venezuela por juego, sin aspirar a la corona… y terminé viajando al Miss Mundo. Después me convertí en aeromoza de Viaza, la mejor aerolínea de Venezuela, y el presidente Carlos Andrés me eligió para atenderlo en todos sus vuelos oficiales. Viví en hoteles de lujo, viajé por el mundo, estuve cerca del poder. Pero me enamoré del hombre equivocado. Sin saberlo, terminé involucrada en una banda de r*bo de carros de lujo, “Los Merc*distas”. Usaban mi belleza para distraer a los dueños de los Mercedes mientras los robaban.
Me detuvieron. Salí en todos los periódicos como "la ex Miss delincuente". Estuve 67 días presa. Ahí empezó mi caída. Después me atacó una raya de río en los Llanos, quedé inválida un tiempo, y fue entonces que me ofrecieron una piedra… “para volver a caminar”. Nadie me obligó. Yo acepté. Y así fue como empecé a consumir cr* ck. Caí en la calle. Estuve 8 años indigente en Margarita. Sola, sucia, consumida. Hablaba sola, pero en realidad hablaba con mi papá m* erto. Mis hijas me veían desde el autobús del colegio, me veían hablando con fantasmas. Dormí en la calle, viví la oscuridad más profunda. Perdí mi dignidad. Perdí todo… menos a ellas. Porque nunca me abandonaron.
Y fue mi nieto, mi bebé de apenas dos años, el que me salvó. Me miró a los ojos y me dijo: “Mamá abuela, vuelve a casa con nosotros.” Ahí supe que tenía que vivir. Que todavía podía regresar. Que mi historia no podía terminar así.
Elena Merlín sobre cómo se puede nacer en la cima, caer bajo y aún así encontrar una razón para volver.
Tomada de las redes
Crédito a quien le corresponda




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