Más claro…Por Felipe Mendiola Parra

Con intenso trabajo concluyen el Censo de los afectados por Grace
Censar los daños que causó el huracán Grace ha sido extenuante, no han descansado los responsables de cuantificar el tipo de pérdidas y levantar los datos generales de cada una de las familias afectadas, pero prácticamente ya concluyó ese trabajo, porque solo faltan 178 comunidades que por la lejanía en que se encuentran ha sido difícil tener toda la información.
El gobernador Cuitláhuac García Jiménez fue muy preciso cuando estableció que de acuerdo a la opinión del gobierno federal, se va a entregar a las personas afectadas lo que sea necesario, para restablecer la vida normal en esos 24 municipios que fueron impactados por ese meteoro.
Es muy posible que el próximo lunes se pueda conocer el monto de la dispersión que se va a realizar para cubrir esas necesidades, sin embargo, lo importante de este proceso administrativo es que se está cumpliendo con lo que ese censo revela, los detalles de las afectaciones.
Los apoyos se realizarán de la siguiente forma: primero se atenderá a las cosechas afectadas, es decir la producción; después se atenderá a las viviendas destechadas, después a las que sufrieron deterioro en su estructura y finalmente se entregaran apoyos alimenticios.
Fueron grupos de hombres y mujeres que recorrieron los caminos y las veredas de esas comunidades, explicando cual era el motivo de su presencia y es fácil entender que ante la desesperación de los habitantes de esos lugares no todos los encuentros fueron cordiales, pero a pesar de eso se continuó haciendo el censo y ahora están a punto de concluirlo.
Fueron muchos trabajadores los que cumplieron con esta misión, sobre todo los “sembradores” de la Secretaría de Desarrollo Social que fueron comandados por el titular de la dependencia, Guillermo Fernández Sánchez.
Prácticamente se trasladaron a la zona norte, a las áreas siniestradas, donde realizaron esta labor que es invisible, porque de manera discreta la realizaron en apoyo a los hermanos veracruzanos que vivieron esta desgracia, y lo hicieron con alto sentido de responsabilidad sin esperar un reconocimiento o algo parecido. Alguien tenía que hacerlo y se hizo. Más claro ni el agua.




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