Más claro…
El caso de la niña Fátima prende los focos rojos en nuestra sociedad
ANNUEVOSIGLO
POR FELIPE MENDIOLA

XALAPA, VER.- El caso de la niña Fátima debe prender todos los focos rojos de la sociedad y las autoridades de todos los niveles y no es para menos.
Así como hemos comentado que en todas las familias hay uno o más ancianos, también es bueno reflexionar y recordar que todos tenemos en la familia un niño o más, que merecen toda nuestra atención.
La historia es muy breve. El martes pasado a la salida de la escuela Enrique C. Rébsamen, en el municipio de Tláhuac la madre de Fátima no llegó a tiempo y una mujer “desconocida” se la llevó de la mano.
De acuerdo a las versiones de los vecinos y de personal de la misma escuela, coinciden en que la mujer que se la llevó es la señora que vende papitas a la puerta del plantel, por lo que la niña no opuso resistencia, es decir, estaba familiarizada con esa persona.
Sin embargo, la mamá de la niña explicó a las autoridades que se podría tratar de un sujeto llamado Alan, quien en otras ocasiones le ha hecho daño a esa misma familia.
Muchos son los datos que han sido comentados como que el padre de la niña padece demencia senil y que la mamá no está bien de sus facultades mentales, a lo que la misma señalada repuso que no está loca y lanzó una advertencia, diciendo que “cada uno de ustedes que se burle, mañana podrían ser sus hijas”.
Todo este drama supera la ficción, pero se trata de una inocente de tan solo 7 años que ha sido asesinada y todo indica que fue por el gran descuido de la familia, que ya había sido señalada en las oficinas del DIF de no tener atención a los niños.
¿Cuántos casos de descuido hay como el de Fátima?
¿Usted conoce a los amigos de sus hijos?
¿Cuántas veces se entrevista con sus profesores?
¿Siendo unos niños, usted conoce el manejo de redes sociales que su hijo o su hija tiene?
Insisto, se prenden los focos rojos y es necesario detenernos en esa rutina y revisar que estamos haciendo por el cuidado de nuestros hijos.
Rescatar los valores, volver a la educación que nos dieron a los que hoy somos adultos, que elementalmente exigía respeto a nuestros mayores, a nuestros maestros, a los símbolos patrios, etc., tal vez sea necesario reconsiderarlo.
Hace 40 años, a las 10 de la noche, se escuchaba un anuncio en la radio que preguntaba ¿sabe usted donde están sus hijos?
No puedo asegurar que los tiempos pasados fueron mejores, pero algo de esas costumbres tenemos que rescatar por el bien de nuestra familia. Más claro ni el agua.




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