Más claro…
Cuando la contingencia termine, todos tendremos que ser mejores
Por Felipe Mendiola Parra/Annuevosiglo

XALAPA, VER.- No debiéramos perder el tiempo estando en cuarentena, entonces mejor vamos a aprovecharlo al máximo, leyendo buenos libros, organizando las conversaciones con la familia y haciendo de lado las Tablet, los celulares, la televisión y todo eso que nos ha mantenido distantes, desde hace unos 40 años del seno familiar.
Los adultos vivimos tiempos preciosos en este país y esos tiempos fueron de libertad, acoplados a los avances tecnológicos de esos años, donde muchas cosas eran manuales, pero de repente todo comenzó a cambiar y no es que sea todo malo, sino que en muchos de los casos nos hizo fríos y alejados entre nosotros mismos.
La Cuarentena equivale al cambio de año que hacemos el 31 de diciembre, cuando todos nos deseamos lo mejor y manifestamos nuestros deseos de dicha, amor y paz para el año venidero. Así es como muchos vemos el final de este aislamiento, con los mejores deseos de librarla y de que todo tendrá que ser distinto.
Los que ya vamos de salida, metafóricamente hablando, pues ya disfrutamos mucho que hoy se ha perdido o deteriorado y no solo me refiero a lo físico, como los ríos, bosques, mares y toda la fauna que encierran, sino a los valores morales que por descuido, seguramente de todos, se fueron quedando en el olvido.
Vamos a partir de la obediencia que debiera existir entre los jóvenes, que en muchos de los casos no acatan las disposiciones de los mayores, las reglas de comportamiento y por si fuera poco, algunos estudian con un bajo rendimiento.
Volteen a ver a sus padres, a sus abuelos, a sus tíos y descubran que ellos los admiran, porque los conocieron desde niños y les prodigaron cariño, respeto y sus padres con esfuerzo les dieron lo que hoy tienen, sobre todo los estudios que están cursando.
Los jóvenes son la esperanza del mundo, serán ellos los que dentro de poco tiempo tendrán las riendas de una empresa, una industria, una escuela o un gobierno; entonces, es momento de retomar esos valores morales y combatir la corrupción a su alrededor, es más, nunca ser parte de ella.
No aceptar los malos arreglos para obtener un bien o de plano la riqueza esa que hoy, en esta experiencia, pudimos comprobar que no compra la salud, el oxígeno y el amor del prójimo. Vamos a evitar volver a los malos vicios de cazar a esos indefensos animales que han visto invadido su hábitat, vamos a evitar la contaminación de mil formas, vamos tratar de ser mejores cuando todo esto termine. Más claro ni el agua.




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