Más claro…
Nora Lagunes y Bingen Rementería, lucran con la necesidad del pueblo
POR FELIPE MENDIOLA PARRA/ANNUEVOSIGLO

Xalapa, Ver.- El altruismo es bien visto y reconocido desde hace muchos años, porque grandes empresarios que prefieren omitir sus nombres, se dedican a ofrecer ayuda a los más desprotegidos a través de Fundaciones que hacen la dispersión de apoyos generalmente en servicios y en especie.
Existen programas dedicados a grupos de indígenas, a la entrega gratuita de lentes, atender a mujeres con embarazos de alto riesgo y a prevenir los defectos de nacimiento, a mejorar el entorno ecológico, etc.
Seguramente usted desconoce los nombres de esos hombres y mujeres que se desprenden de cientos y miles de millones de pesos, para ofrecerlos a una causa común.
Por eso preocupa y llama la atención, que algunos políticos veracruzanos se quieran colgar medallas en medio de la desgracia que estamos viviendo todos.
No está mal que aporten, no está mal que ayuden a los que más lo necesitan, lo que se ve mal, pero muy mal, es que aprovechen la ocasión para exhibir sus “bondades”, tomándose fotografías que después publican para atraer seguramente votos para el año próximo.
Dos casos muy sonados han sido los que han protagonizado los diputados locales Nora Lagunes Jáuregui y Bingen Rementería, en sus respectivos distritos.
La primera declaró que con sus propios recursos económicos, instaló tinacos con agua y llave para lavarse las manos en distintos puntos de la ciudad de Huatusco, para lo cual le tomaron fotografías que se difundieron en las redes sociales y, por supuesto, con esa acción lo que pretende es mejorar su imagen y ganar adeptos, pero el error fue que el color azul del PAN sobresalía en esos tanques.
Bingen Rementería repartió bolsas con verduras, portando un cubre bocas, pero buscando que le tomaran su mejor ángulo para la fotografía y comenzar, sin decirlo, su campaña de proselitismo para lo que viene para el próximo año.
No abusen, no lucren con la necesidad del pueblo. Si van a ayudar, háganlo de la manera más discreta posible, porque así van a obtener mayor reconocimiento que si se exhiben como benefactores, porque nadie les cree esa buena obra que en realidad tiene mucho trasfondo. Más claro ni el agua.




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