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Más claro…

9 mar 2020
2 min de lectura

Por Felipe Mendiola Parra/annuevosiglo

La marcha de ayer es para exigir el respeto a sus derechos y la igualdad que debe prevalecer

XALAPA, VER.- Fue impresionante el movimiento feministas que se registró ayer en casi todo México, sobre todo en la capital del país, pero en la provincia los grupos de mujeres también salieron a las calles a expresar su rechazo al machismo.

Pancartas con leyendas firmes en su posición, coros organizados que condenaban los malos tratos que han recibido. Ese fue un movimiento legítimo, sin necesidad de un líder que hiciera la conducción de estos grupos, de manera natural se unieron, más bien, la violencia las unió.

Hoy sabemos que son capaces de organizar cualquier movimiento en defensa de sus derechos y esa se convierte en una seria advertencia para hacer lo que en muchas ocasiones los hombres no hemos podido hacer.

Lamentable que algunas de ellas hayan violentado y provocado agresiones en contra de monumentos, aparadores y vehículos, cuando eso no era necesario, porque se desvía la atención del objetivo original y se tuerce de alguna manera el espíritu de esa marcha.

No tengo duda que quienes hicieron esos desmanes pudieran ser personas infiltradas, para provocar esa mala imagen de una manifestación, que de hecho logró llamar la atención de todos y todos son todos.

Le tocó a Andrés Manuel López Obrador, pero le pudo tocar a cualquier otro político de cualquier otro partido, vivir esa manifestación de reclamo por los derechos de las mujeres que se vieron en el extremo de la tolerancia y unidas demostraron que no están solas, que pueden enfrentar lo que sea para tomar el papel que les corresponde en la sociedad.

Para nadie es desconocido que los sueldos entre los hombres y las mujeres son muy diferentes a pesar de atender la misma carga de trabajo; que les privan de acuerdos favorables en algunos empleos; que son motivo de piropos ofensivos que los hombres lanzan cuando están en bolita, en fin, la marcha de ayer busca ese respeto e igualdad que debe prevalecer.

La marcha de ayer fue el resultado de una verdadera necesidad de atender y resolver esos problemas que se viven diariamente, donde las mujeres son vejadas, humilladas y asesinadas, entonces es momento de endurecer las leyes en contra de esos delincuentes, de redoblar las acciones de investigación de esos homicidios y de tener una policía que prevenga ese tipo de delitos.

He leído mensajes que aclaran que a los hombres también nos duele el mal trato a las mujeres, porque felizmente no todos somos iguales, muchos somos cuidadosos hasta con nuestro lenguaje delante de una dama que merece todo nuestro respeto. Hoy las calles, el comercio y los centros de trabajo lucen vacíos porque el paro de las mujeres se cumplió. Más claro ni el agua.

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