Más claro…
El poder embriaga y embrutece, entonces mucho cuidado con caer en esos desvaríos POR FELIPE MENDIOLA/ANNUEVOSIGLO

Xalapa, Ver.- El diputado que perdió el fuero por desacato a las leyes, Erik Iván Aguilar López, debe ser tomado muy en cuenta por el resto de sus compañeros políticos de todos los órdenes: diputados, secretarios del gabinete, alcaldes y regidores, entre otros, porque nadie puede ni debe actuar con prepotencia, amparado en un cargo.
Los servidores públicos eso son, servidores del público y están para atender las necesidades de los diversos sectores, sin distingo de ideologías, colores o creencias.
Ocupar un escaño debiera ser entendido como un verdadero privilegio, porque no todos podemos llegar a esas posiciones, entonces ya investidos debieran aumentar sus niveles de servicio, amabilidad, atención y bajarse de ese ladrillo que tanto daño les hace.
Hay muchas versiones de funcionarios que hoy tienen mala memoria y olvidaron su origen social, desconocen aquellos tiempos cuando se transportaban en el proletario autobús y ahora no se quieren bajar de esas lujosas camionetas, que hasta blindadas circulan por las principales ciudades del estado y del país.
Una de las más famosas frases del Benemérito de las Américas, Benito Juárez García, decía así: “Nunca abuses del poder humillando a tus semejantes, porque el poder termina y el recuerdo perdura”.
El exceso de poder embriaga y embrutece, sin que el humano pueda descubrirlo a tiempo y de esa forma comienza a cometer errores, que después difícilmente podrán corregir y ese fenómeno de comportamiento no es de hoy, sucumbimos todos de manera inconsciente, cuando detentamos el poder.
Así es que si no son los medios de comunicación los que hagan estos señalamientos, sus colaboradores, esos que les queman diariamente incienso, difícilmente les podrán decir la verdad de lo mal que están haciendo su trabajo.
Llenos de poder se modifican los comportamientos, actitudes y valores de las personas sobre quienes se ejerce. Este hecho genera, en quien detenta el poder, la sensación placentera de reconocimiento social y de alta estimación por parte de quienes lo rodean, lo cual aumenta su orgullo y su autoconfianza, sin darse cuenta que lo están empinando.
Todo este comentario va con mucho respeto y solo para despertar en aquellos, que saben que han cambiado por ese impulso inconsciente, a que vean la realidad, porque pareciera que muchos se desconectaron y viven en otro mundo, lo cual nos perjudica a todos.
Veamos con frialdad a esos personajes que hasta la forma de caminar cambiaron y se atreven a retar a la autoridad, como el caso de Erik Iván, que tendrá que reconocer sus errores y tal vez esta lección de vida lo haga recapacitar. Más claro ni el agua.




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