La noche en que Veracruz coronó a Nayo I
- Guillermo Humberto Gutierrez Arias
- hace 8 horas
- 2 Min. de lectura
Por: Jorge A. González
Crónica/ periodista freelance

La fiesta comenzó antes del escenario. Desde la avenida Independencia, el Desfile Alegórico de la Corte del Rey de la Alegría marcó el primer pulso de la noche. Nayo I avanzó acompañado por sus princesos entre aplausos, música y una multitud que entendió el mensaje sin necesidad de discurso: el Carnaval de Veracruz 2026 ya estaba en marcha.
A su lado desfilaron quienes completarían la narrativa del reinado de fantasía. El Princeso Primero, José Mario Sánchez Ucha, y el Princeso Segundo, Jorge Jair Torres Espejo “Chiliwily”, recibieron el respaldo del público en un recorrido que funcionó como acto de cercanía, de reconocimiento mutuo entre la corte y la ciudad.
Horas después, la celebración cambió de forma, no de espíritu. En la Macroplaza del Malecón, se desarrolló el segundo momento del ritual: la Ceremonia Oficial de Coronación del Rey de la Alegría, uno de los actos centrales del Carnaval. La explanada se convirtió en escenario mayor para un protocolo que, lejos de enfriar la fiesta, le dio sentido y solemnidad.
El momento cumbre estuvo encabezado por la alcaldesa del Municipio de Veracruz, Rosa María Hernández Espejo, quien colocó la corona a Nayo I, sellando institucionalmente el inicio pleno de las fiestas carnestolendas. En la misma ceremonia, la Secretaria de Cultura del Gobierno del Estado de Veracruz, Xóchitl Molina González, coronó a los princesos, subrayando el carácter cultural del Carnaval como una expresión que trasciende el espectáculo y se reconoce como patrimonio vivo del pueblo veracruzano.
Concluido el ceremonial, el protocolo cedió el paso a la música. La Macroplaza respondió como solo Veracruz sabe hacerlo: bailando. Havana D’Primera, dirigida por Alexander Abreu, tomó el escenario con una descarga de salsa contemporánea, metales afilados y letras que conectan identidad, orgullo y celebración colectiva. Temas como Me dicen Cuba, Pasaporte y Cantor del pueblo transformaron la explanada en una sola voz, un solo cuerpo en movimiento.
Más tarde, la memoria musical encontró su cauce con Lavoe Orchestra, homenaje vivo a la salsa clásica y al legado de Héctor Lavoe. Canciones como Periódico de ayer, Mi gente y El cantante funcionaron como puente entre generaciones, recordando que el Carnaval también es historia cantada, barrio y emoción compartida.
Entre coronas, música y coros multitudinarios, la noche confirmó su sentido profundo. El Carnaval de Veracruz no se inaugura únicamente con fuegos artificiales o discursos oficiales, sino cuando el pueblo se reconoce en la fiesta. Con Nayo I al frente, acompañado por sus princesos, Veracruz volvió a celebrar lo que es: calle, música y alegría convertidas en tradición viva.




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