INTELIGENCIA EMOCIONAL
POR FELICITAS MARTINEZ TORRES

¿Porque no logro controlar mis emociones cuando tengo un conflicto? ¿Porque me cuesta adaptarme a los cambios de vida? ¿Porque soy tan insegura? ¡Tratas de controlar la ira, la ansiedad, pero en un momento sin poderte controlar estallas! Gritas de tal forma, que hace que esa persona que amas se sienta mal, dices cosas que jamás hubieras querido decir.
Las emociones juegan un papel vital en nuestro día a día, si pensamos detenidamente en la trascendencia de nuestras emociones en nuestra vida diaria nos daremos cuenta rápidamente que son muchas las ocasiones en que estas influyen decisivamente en nuestra vida, aunque no nos damos cuenta.
Existen personas con gran dominio de su faceta emocional mucho más desarrollado que otras y resulta curioso la baja correlación entre la inteligencia clásica (más vinculado al desempeño lógico y analítico) y la inteligencia emocional. Aquí podríamos ejemplificar esta idea sacando a colación el estereotipo del estudiante empollón, una maquina intelectual capaz de memorizar datos y llegar a las mejores soluciones lógicas, pero con una vida emocional y sentimental vacía. Por otro lado, podemos encontrar personas cuyas capacidades intelectual son muy limitadas, pero en cambio consiguen tener una vida exitosa en lo que refiere al ámbito sentimental, e incluso en el profesional.
Inteligencia emocional: El psicólogo Daniel Goleman nos señala que los principales componentes que integran la inteligencia emocional son el:
El autoconocimiento emocional (o autoconciencia emocional)
Y se refiere al conocimiento de nuestros propios sentimientos y emociones y cómo influyen, lo importante de reconocer la manera en que nuestro estado anímico afecta a nuestro comportamiento, cuáles son nuestras capacidades y cuáles son nuestros puntos débiles. Mucha gente se sorprende de lo poco que se conocen a ellos mismos. Por ejemplo este aspecto nos puede ayudar a no tomar decisiones cuando estamos en un estado psicológico poco equilibrado. Si nos encontramos demasiado alegres y excitados, como si estamos tristes y melancólicos, las decisiones que tomemos estarán mediadas por la poca racionalidad. Lo mejor será esperar unas horas, o días, a que volvamos a tener un estado mental relajado y sereno, con el que será más sencillo poder valorar la situación y tomar decisiones mucho más racionales.
Autocontrol emocional (o autorregulación)
Nos permite reflexionar y dominar nuestros sentimientos o emociones, para no dejarnos llevar por ellos ciegamente. Saber detectar las dinámicas emocionales, saber cuáles son efímeras y cuales duraderas, así como en ser conscientes de que aspectos de una emoción podemos aprovechar y de qué manera podemos relacionarnos con el entorno para restarle poder a otra que nos daña más de lo que nos beneficia. Por ejemplo, no es raro que nos enfademos porque de un día para otro nos han limitado a nuestras actividades diarias, la escuela, el trabajo etc. al confinamiento por la pandemia del Covid-19 y no hacer caso a las autoridades de salud, esclavos de nuestras emociones, actuamos de forma irresponsable o impulsiva. En cierto sentido, buena parte de la regulación de las emociones consiste en saber gestionar nuestro foco de atención de manera que no se vuelva contra nosotros y nos sabotee.
La capacidad de autocontrol está muy ligada a la habilidad a la hora de utilizar el lenguaje verbal: en muchos aspectos, saber gestionar adecuadamente las propias emociones depende de encontrar narrativas que nos permitan priorizar más unos objetivos a largo plazo que otros que tiene que ver con ceder a los impulsos de lo inmediato. La inteligencia emocional tiene mucho en común con la inteligencia verbal.
Automotivación
Enfocar las emociones hacia objetivos y metas nos permite mantener la motivación y establecer nuestra atención en las metas en vez de en los obstáculos. En este factor es imprescindible cierto grado de optimismo e iniciativa, de modo que tenemos que valorar el ser proactivos y actuar con tesón y de forma positiva ante los imprevistos.
Gracias a la capacidad de motivarnos a nosotros mismos para llegar a las metas que racionalmente sabemos que nos benefician, podemos dejar atrás aquellos obstáculos que solo se fundamentan en la costumbre o el miedo injustificado a lo que puede pasar.
la inteligencia emocional incluye nuestra habilidad a la hora de no ceder a las metas a corto plazo que pueden llegar a eclipsar los objetivos a largo plazo, a pesar de que los segundos fuesen mucho más importantes que los primeros si nos fueran ofrecidos también a corto plazo (proyectos ambiciosos, planes de ganar mucha experiencia, etc.)
Reconocimiento de emociones en los demás (o empatía)
Las relaciones interpersonales se fundamentan en la correcta interpretación de las señales que los demás expresan de forma inconsciente, y que a menudo emiten de forma no verbal. La detección de estas emociones ajenas y de sus sentimientos que pueden expresar mediante signos no estrictamente lingüísticos (un gesto, una reacción fisiológica, un tic) nos puede ayudar a establecer vínculos más estrechos y duraderos con las personas con que nos relacionamos. El reconocer las emociones y sentimientos de los demás es el primer paso para comprender e identificarnos con las personas que los expresan. Las personas empáticas son las que, en general tienen mayores habilidades y competencias relacionadas con la IE.
Relaciones interpersonales (o habilidades sociales)
Una buena relación con los demás es una fuente imprescindible para nuestra felicidad personal e incluso, en muchos casos, para un buen desempeño laboral. Saber tratar y comunicarse con aquellas personas que nos resultan simpáticas o cercanas, pero también con personas que no nos sugieran muy buenas vibraciones; es una de las claves de la inteligencia emocional. Este tipo de inteligencia está muy relacionado con la inteligencia verbal, de manera que, en parte, se solapan entre sí. Esto puede ser debido a que parte del modo en el que experimentamos las emociones esta mediado por nuestras relaciones sociales, y por nuestra manera de comprender lo que dicen los demás




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