Contrapunto Víctor Murguía
- Guillermo Humberto Gutierrez Arias
- hace 8 horas
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Dos motivos para que la Gobernadora ande enojada
A veces es totalmente entendible el malhumor que trae la gobernadora Rocío Nahle.

Los meses pasan y su gobierno no solo tiene que pagar los platos rotos políticos de su antecesor, sino que tiene que pagar cientos de millones de pesos por obras inconclusas, mal hechas, que le dejó Cuitláhuac.
Y tiene que pagar sin chistar, sin hacer gestos, sin poder hacer algo, viendo cómo los responsables presumen de esas obras, gozan de fuero en la Cámara de Diputados o disfrutan de un manto protector que los hace intocables.
Eso sí es motivo para andar enojada todo el tiempo. El dinero, que tanto escasea en la actualidad, en vez de destinarlo a sus programas, a sus proyectos, tiene que usarlo en cubrir lo que otros tiraron.
alcalorpoitico.com acaba de exponer que tan solo en dos obras del pasado reciente Nahle tuvo que quitarle a sus planes 221.7 millones de pesos.
Más de 200 millones de pesos que pudieron invertirse en construir una carretera o en rehabilitar varios tramos de importantes vías que están destrozada o apoyar a escuelas de zonas marginadas o pagarles a maestros de la UPAV o realizar una campaña contra el sarampión como en ningún otro estado o dar servicio de transporte de pasaje a bajo costo.
Pero no, el año pasado la Gobernadora tuvo que gastar otros 106 millones 606 mil pesos para componer la porquería -es el calificativo adecuado- de obra que hicieron para la construcción del nuevo estadio Pirata Fuente, y otros 115 millones para poder terminar el llamado Nido del Halcón en Xalapa.
Así que tener el nuevo estadio de futbol ya nos costó a los veracruzanos más de mil 800 millones de pesos y el Nido ya ha necesitado más de mil millones de pesos.
Y todo ese dineral, alrededor de 2 mil 900 millones de pesos ¿como para qué?
La respuesta es como para nada, porque ya estamos en otras temporadas de futbol profesional y no hay equipo para utilizar las instalaciones de Boca del Río, y en Xalapa ya casi está el Nido, pero los Halcones ya volaron pues el dueño quería apoyo económico del gobierno estatal y al no ver claro se llevó a los jugadores a Puebla, así que ni nido, ni halconcitos ni nada.
¿Alguien pagará por este daño de más de 200 millones de pesos al pueblo veracruzano?, no.
Uno seguirá disfrutando de la buena vida en la CDMX con cargo al erario federal, otro se reirá nuevamente como ya se reía de haber mal invertido otra millonada de dinero de Salud en un "banco" que quebró y dos más estiran sus piernas y levantan sus dedos en la Cámara de Diputados.
Los veracruzanos observan y a ver qué reacción tienen el próximo año.
Mientras tanto a este comentarista le vuelve a su cabeza la frase que decía el periodista Rubén Pabello Acosta que decía su abuelita:
¡Sea por Dios y venga más!
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