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Contrapunto Víctor Murguía


¡Que se vayan de Xalapa los que quieren orden en las calles!

En las calles de Xalapa pasamos del opresivo y arbitrario abuso de las autoridades al desmedido abuso ciudadano.

Como tenemos la memoria corta te recuerdo lector que hasta casi finalizar el gobierno pasado en Xalapa se vivió el abuso diario cometido por agentes de Tránsito en combinación con concesionarios de grúas.

Con el pretexto de hacer respetar el reglamento vial los automovilistas vivieron una persecución cotidiana que en realidad buscaba enriquecer a unos cuantos.

A diario los llamados gruyeros, acompañados por agentes de Tránsito, salían a cazar automóviles mal estacionados para llevárselos a los corralones.

Incurrir en una infracción de ese tipo, o sea estacionarse en un lugar prohibido, salía carísimo, pues no solo se pagaba una multa sino que había que pagar el arrastre de la grúa y el tiempo que el vehículo permanecía en los corralones.

Fue un gran "negocio" para unos cuantos y el señalado de propiciarlo fue el personaje identificado como el que mandaba en Veracruz y no me refiero al entonces gobernador, sino a quien ejercía una gran sombra sobre él.

¿Mejoró la vialidad en Xalapa con el operativo grúa?, la respuesta es que poco, pues además de impedir estacionarse en lugares prohibidos Xalapa necesitaba -y sigue necesitando- de acciones múltiples, como incentivar la creación de estacionamientos bien regulados, una amplia campaña de educación vial para conductores y peatones, someter a la ley a los choferes del transporte público, dejar de tener arreglos con los concesionarios de ese transporte, trabajar en una buena señalética y realizar pequeños pero múltiples arreglos en las calles, entre otras cosas, pero nada de eso se hizo, solo cazar a los mal estacionados.

A tal grado llegó el abuso y el enojo ciudadano que la gobernadora Rocío Nahle, en una de sus primeras acciones de gobierno, prohibió la utilización de grúas en operativos de Tránsito salvo en casos muy necesarios.

Ufff, se acabó ese abuso y qué bueno, peeeroo...

Pero ahora los abusivos son los ciudadanos que, al ya no sentir la presión, hacen y deshacen por toda la ciudad.

Las calles del centro acaso sean el mayor ejemplo de lo que decimos. La gente se estaciona donde quiere, sin importarle si perjudica al propietario de una casa que no puede salir con su auto pues le tapan el portón o afecta a muchos al estacionarse en doble fila solo porque se le hace pesado caminar 20, 50 o 100 metros o quiere evitar el pago del estacionamiento.

La gente deja su vehículo lo mismo en una calle estrecha que en un retorno o medio atravesado.

Si a esto se agrega que los choferes del transporte público (camiones, taxis y combis) cada vez son más temerarios, agresivos y abusivos al conducir, la situación en Xalapa llega casi al caos, en lo que también ponen su parte los motociclistas.

Hay mucha ignorancia sobre las reglas viales y mucha prepotencia al ir conduciendo un camión, un automóvil o una motocicleta.

La autoridad debe intervenir y, sin caer en el abuso como en tiempos de Cuitláhuac y su jefe Patrocinio Cisneros, tiene que poner un hasta aquí antes de que sea un total caos en Xalapa y termine siendo norma violar cualquier ley vial y sean mal vistos los que sí la respetan y se proponga echarlos de la ciudad por querer que haya orden en las calles.

EN BOCA DEL RÍO la alcaldesa María Josefina Gamboa ordenó, en los primeros días de su gobierno, que fueran retirados de las calles más de medio centenar de vehículos "maceta", esos que sus propietarios han tenido abandonados por meses o años. Buena medida, es parte de poner orden en una ciudad. En otros municipios son las autoridades las que ponen el mal ejemplo apoderándose de banquetas, dando pie al incremento del ambulantaje, pero eso lo comentaremos próximamente. HABLANDO DE EDILES está claro que el de Coatzacoalcos, Pedro Miguel Rosaldo, es el preferido del Palacio de Gobierno y que pretenden crearle una buena imagen. Ya se verá, con el paso de los meses, si eso prospera, pues los problemas y rezagos son fuertes en el principal municipio del sur del Estado y se requiere mucho dinero, que hasta ahora se ha ido en pagar deuda y en corrupción. MAS VALE QUE SOBRE Y NO FALTE. Hace unas semanas la gobernadora Rocío Nahle se vio envuelta en su enésimo lío al autorizar unas tarifas de taxis que fueron risibles porque en vez de aumentar -en la realidad, no en lo que estaba en un documento de hace muchos años- bajaron. Los taxistas se enojaron y la autoridad tuvo que dar marcha atrás. Ahora autorizaron unas tarifas, para los camiones de pasaje, que son un golpazo para la economía de miles y miles de familias veracruzanas, pues cada vez que suban a un camión ya no pagan 9 pesos, sino 12. Esta vez los enojados no son los camioneros, sino los usuarios que, contrario a lo que sucedía hace años, ya no se organiza para protestar contra este tipo de medidas que a todas luces son perjudiciales, pues además del aumento, en el caso de la zona de Veracruz los camioneros ya no quieren aplicar descuentos a estudiantes y personas de la tercera edad. Se ve que está bueno el arreglo con los transportistas.

Las opiniones y puntos de vista expresadas son responsabilidad exclusiva del autor y no necesariamente reflejan la línea editorial de Agencia de Noticias Nuevo Siglo. Respetamos y defendemos el derecho a la libre expresión

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