Contrapunto
Víctor Murguía
Así es la política…

La política está llena de historias de personajes que han cambiado de partido, generalmente porque así conviene a sus intereses o porque chocan ideológicamente con quienes dirigen la organización a la que pertenecían.
En el México del siglo pasado, hasta la primera mitad de la década de los ochenta, era poco común ver que un político pasara de un partido a otro, por la sencilla razón de que o estaban en el hegemónico PRI o eran opositores a ultranza militando románticamente en el PAN o radicalmente en el Partido Comunista.
Así que si no cambiaban de partido, desde el poder, se daban unas golpizas y se hacían perder elecciones.
Manuel Carbonell, el poderoso subsecretario de Gobierno con el gobernador Rafael Murillo Vidal (1968-1974), no sólo metió mano en organizaciones afines al PRI para colocar a gente suya, como en la Sección 32 del SNTE, alentando la salida de Joel Vargas Cruz o encumbrando a Roque Spinoso en la Unión Nacional de Productores de Caña (CNC), sino que hizo perder a gente de su partido, el PRI, en elecciones.
En 1973, como parte de la feroz lucha que ya se daba por la candidatura a la gubernatura, a disputarse al año siguiente, el PRI registró derrotas muy importantes. ¿Quiénes fueron los principales actores para que ocurrieran?: priistas.
En Coatzacoalcos perdió el priista Jaime Quintanilla Garza; le ganó Francisco Pancho King, quien al no ser postulado por el PRI fundó el Partido Acción Cívica y lo registró el extinto Partido Popular Socialista (PPS).
En Acayucan ganó Jonás Bibiano, líder campesino, quien compitió como candidato independiente.
En Poza Rica ganó el médico Maximino Ledesma, nominado por un efímero Partido Liberal Pozarricense. Le ganó al priista y dirigente petrolero Efraín Capitanachi.
En Pánuco ganó Raúl Pazzi, bajo las siglas del PPS. No lo quiso postular el PRI, se rebeló y luego -como sucede actualmente con quienes le ganan a Morena- se reincorporó al PRI. Perdió la priista Sofía Maza de León.
Y en Papantla triunfó Arturo Tremari, también postulado por el PPS. Luego siguió su carrera en el PRI.
¿Qué hubo atrás para que ocurriera esto, una debacle para esos tiempos, pues se perdieron más alcaldías, como las de zonas cañeras? Una guerra entre el subsecretario de Gobierno, Manuel Carbonell, y el entonces presidente del PRI, Manuel Ramos Gurrión, ambos aspirantes para la candidatura a gobernador. Carbonell no se cambió de partido, simplemente le jugó en contra a Ramos y se llevó al PRI en su juego.
En las siguientes elecciones de alcaldes, teniendo a Rafael Hernández Ochoa como gobernador, el PRI recuperó prácticamente todos los municipios perdidos, con un joven Gonzalo Morgado como presidente del PRI, otro joven operador político llamado Miguel Ángel Yunes Linares y un también joven subsecretario de Gobierno, Carlos Brito Gómez.
EL PRI, SIN SALA DE EXPRESIDENTES
La sede del Comité Directivo Estatal del PRI, actualmente con mucho edificio para tan poco partido, tenía o tiene un salón dedicado a quienes han sido dirigentes. Ahí colocaban o están colocadas las fotografías de ellos. ¡Si siguen colgados los cuadros debe haber muchos espacios en blanco!
Dante Delgado Rannauro dejó al PRI –tras ser castigado rudamente por el presidente Ernesto Zedillo- y fundó Convergencia por la Democracia, ahora Movimiento Ciudadano. De ahí no tiene necesidad de salirse, pues es su organización.
Ángel Leodegario Yayo Gutiérrez fue presidente del PRI estatal, pero años después fue un abierto simpatizante del PRD.
Gonzalo Morgado se alejó del PRI desde hace varios años y tuvo participación en el Partido Podemos.
Amadeo Flores también se alejó del PRI, tuvo acercamiento con el gobernador Yunes Linares (panista en ese entonces) y está dedicado a su agrupación política Vía Veracruzana.
Miguel Ángel Yunes Linares dejó el PRI y se incorporó al PAN, en cuyos gobiernos ocupó cargos. Luego fue postulado por el PAN y el PRD a la gubernatura y ganó. Ahora tiene cercanía con Morena.
Jorge Carvallo, tras perder el PRI la gubernatura, mantuvo un pie en el PRI y quiso acercarse a los nuevos grupos políticos en el poder.
Elízabeth Morales calentó la banca un tiempo y reapareció en el PT, mediante el cual llegó a una diputación y ahora es además coordinadora para unos distritos electorales.
Érick Lagos Hernández también se alejó del PRI y quiso acercarse a Morena vía un partido satélite, pero hasta ahí llegó su intento.
Renato Alarcón dejó al PRI y se afilió al Partido Verde. Ha querido ser alcalde de Emiliano Zapata y actualmente es regidor por el PVEM.
Un caso especial es el de Fidel Herrera. Cuando el gobernador Miguel Alemán no quería ceder para darle la candidatura para ser gobernador, Fidel maniobró y tuvo acercamientos con destacados perredistas de ese tiempo, como su amigo Ricardo Monreal, para ser candidato por el PRD. ¿Hubiera ganado Fidel postulado por el PRD?, lo más probable es que sí.
Independientemente de eso, es sabida su participación en otra de las debacles del PRI en Veracruz. Hizo todo lo que pudo para que (1997) su archienemigo, el presidente del PRI, Miguel Ángel Yunes Linares, perdiera el mayor número de alcaldías y no fuera considerado para la gubernatura, lo que ya tenía prácticamente en la bolsa (la candidatura). No es que lograra las derrotas en las más de 100 alcaldías, pero sí contribuyó con un buen número.
(Rocío Nahle –nunca fue priista, pero es otro ejemplo de cómo se maneja la política- fue candidata a diputada federal por Coatzacoalcos en 2012, año en el que perdió. La postularon el PRD, el PT y ¡Movimiento Ciudadano! Tres años después ya era candidata de Morena y esa vez ganó).
Ahora Américo Zúñiga, igualmente expresidente del PRI, exsecretario de despacho, exdiputado y exalcalde, quien hace tiempo se salió del PRI, se acaba de incorporar al Partido Verde, donde tiene gran influencia Javier Herrera, hijo de Fidel Herrera, quien hizo a Américo secretario del Trabajo.
Así ha sido la política, así seguirá siendo.
EN DEFENSA DE USUARIOS DEL AGUA
El Grupo MAS ha manejado durante muchos años la distribución y el cobro del servicio del agua como ha querido.
Por eso ha sido bien vista la decisión de la alcaldesa de Veracruz, Rosa María Hernández Espejo, de presentar una denuncia, por parte del Ayuntamiento de Veracruz, contra ese organismo que maneja la concesión del agua potable.
MAS es acusado por delitos de presunta administración fraudulenta y fraude en grado de tentativa.
Ya era hora de que, con decisión, se defienda a los usuarios y el patrimonio de los jarochos.
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