COMO TENER UNA MEJOR CONVIVENCIA FAMILIAR, CON EL CONFINAMIENTO EN CASA POR EL COVID-19
- Guillermo Humberto Gutierrez Arias
- 27 abr 2020
- 4 min de lectura
POR LA LIC. FELICITAS MARTINEZ TORRES/ANNUEVOSIGLO

Nadie estaba preparado para esto, en nuestra vida normal tenemos la sensación de seguridad y control. Sin embargo eso lo hemos perdido repentinamente de la noche a la mañana, nos ha tocado vivir una situación difícil, salir lo necesario para hacer la compra del supermercado o sacar la basura a la calle, es por esto que es fácil caer en la apatía o desmotivación.
La relación en la familia debe saberse manejar para poder tener una buena convivencia. El aislamiento preventivo, muy probablemente, ponga a la familia en una situación de distanciamiento, pues la rutina diaria, el trabajo, los chicos, las cuestiones domésticas de un día a día nos mantienen sobreocupados, nos pone de cara a una situación, sin tener que correr para acompañar a los hijos a la escuela, sin ir a trabajar o haciéndolo desde casa, con tiempo para compartir., esto podría ser favorable, dar lugar a un reencuentro o a la toma de conciencia, y la oportunidad de recomponer vínculos.
Algunos tips para reforzar lo positivo en una buena convivencia familiar durante el confinamiento.
· Asignar normas y asegurarnos que todos los miembros de la familia las han comprendido
En el caso de los niños o adolescentes la convivencia puede ser todo un reto. Al no tener clases y perder por completo la rutina pueden acabar pensando que estamos de vacaciones, y esto no es así. Los estudiantes tienen que entender que no se puede salir a la calle y que vivimos una situación excepcional con restricciones que se deben seguir ya que de ello depende nuestra seguridad.
Es importante que comprendan que tenemos que cumplir las medidas de prevención proporcionadas por la Secretaria de Salud, para poder superar este problema cuanto antes y poder volver a hacer nuestra vida normal. En algunos casos llamar al orden a aquellos que intenten seguirse exponiendo. Recuerda: lo haremos con cariño pero también con firmeza.
“No quiero que te enfermes”. No hace falta que salgas. Acepta que esto es grave no sólo por ti sino por todos nosotros. Lo que tú hagas nos afecta. Puedes contagiarte y contagiar a la familia sin darte cuenta. Es necesario que tengamos responsabilidad y conciencia
· Mantener una mínima rutina diaria ¡pero con mucha flexibilidad!
Es necesario tener una rutina, horarios y orden en nuestras vidas ahora que no salimos de casa, pero no está mal algo de flexibilidad
Despertar, ducharse y vestirse. No es recomendable estar todo el día en pijama. Una rutina de trabajo, aunque no salgamos de casa, también requiere vestimenta adecuada (aunque puede ser más cómoda que la habitual) y no desatender nuestra higiene personal.
Una rutina de limpieza y orden de casa, compartida. Impliquemos a todos los miembros de la familia que puedan participar (los niños/as aprenden a recoger sus juguetes, para ellos/as puede ser un juego). Es responsabilidad de todas las personas que vivimos bajo un mismo techo hacernos co-responsables de las tareas domésticas y colaborar entre todos.
Cuidar las formas: Intentemos pactar y acordar las tareas hablar sobre aquello que pueda molestarnos del otro antes de perder el control, sin llegar al insulto, el grito y el golpe. Ser conscientes de que el golpe no soluciona nada y puede hacer mucho daño. Ser conscientes de que esta nueva situación puede ponernos al borde del precipicio emocional, pero ahora más que nunca no es bueno comportarnos así.
Cuando insultas y pegas estás demostrando tu descontrol dañas las relaciones, y este miedo y violencia se va acumulando y no hará más que todo pueda ir a peor. Antes de perder el control, da un paso atrás, respira y si lo necesitas, pide ayuda. Recuerda: el adulto eres tú. “los demás no son adivinos, no pueden saber lo que nos pasa”. Por ello, si notamos que estamos más impacientes, tristes, rabiosos, con pocas ganas de hacer cosas… ¡digámoslo! Empezar cada día desde cero. Si ayer tuviste un mal día, hoy no tiene por qué ser igual. Date la oportunidad de reciclarte y rebobinarte.
Se trata de cuidarnos mutuamente, comprender a los demás y entender que nuestra riqueza como familia viene de la diversidad de caracteres.
Esfuérzate para desarrollar tu capacidad de empatía. No miremos sólo hacia adentro, intentemos también intuir qué necesita el otro/a en ese momento y, si es posible, proporcionárselo. Puede ser espacio, momentos de soledad o, por el contrario, hablar, dar un abrazo, inyectando alegría, una broma, música o jugar.
Crear nuestro propio espacio en casa conviviendo como familiares hacernos conscientes de que en la vida normal ya tenemos creados un espacio, que usamos según nuestras necesidades, pero ahora tenemos que compartir estos espacios.
En muchas familias hay personas que deben seguir teletrabajando o tele-estudiando, por ello, si no existían esos espacios de trabajo en casa es importante crearlos y pactar quién cuida de la familia mientras el otro/a trabaja
Los espacios para compartir juntos. Estos suelen ser la cocina, el comedor, el jardín. Los momentos de compartir en familia. la comida, cocinar con los niños/as, jugar todos juntos/as, ver la tele o una película comiendo palomitas, salir un poco a tomar el sol al jardín etc.
Es muy terapéutico hacer ejercicio físico, yoga, Pilates o meditar. Podemos intentar hacerlo sin salir de casa, encontrar un espacio para ejercitarnos. Esto favorecerá y no permitirá la acumulación del malestar emocional.
Recuerda: todo irá bien, sólo es cuestión de tiempo, “SI TE CUIDAS TÚ, CUIDA A LOS QUE AMAS” ¡MUCHO ÁNIMO Y ADELANTE!




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