DIAGONAL

Minatitlán, Ver.- Amigos de la red, a partir de éste lunes me podrán leer en Agencia de Noticias Nuevo Siglo una importante plataforma de comunicación dirigida profesionalmente por el licenciado Guillermo Humberto Gutiérrez Arias.
Nuestra historia se sucede al sur de Veracruz, en un pueblo apacible y hospitalario, un lugar donde nunca pasa nada, todos obedecen una sola voz, fue conocida mundialmente por sus monterías, las mismas que el día de hoy se añoran y que en un mal momento dieran paso a los veneros negros mal llamado del diablo, que muy a pesar del progreso vinieron con un cargamento funesto, que a la postre lo sumiría a un retraso total, un día se dio algo extraordinario, el encuentro de un hombre solo, el mismo que dibujaba en su faz curtida la presencia de la muerte, un enfermo, que súbito podía sucumbir, aquel encuentro en la diagonal, lo puso en la palestra y de nueva cuenta aquel ser, recibió la caricia venida de la Santísima Trinidad, todo parecía cambiar, la esperanza estaba en la senda de los que muy pocos alcanzan, los días venideros fueron de crear, de reencontrar tantas cosas olvidadas, el volver de nueva cuenta a entender que el calor era tan agradable aunque derritiera a los oriundos muy a pesar de estar acostumbrado, recordar que el variopinto de la sociedad primera estuviera fusionada por el sudor de la brega diaria, el estruendo de aquella salva de cohetes anunciando la mayordomía cualesquiera en uno de esos barrios que la conformaban, en ellos en aquel remoto pretérito, nacieron grandes hombres, que ensalzaron el nombre de ese mismo pueblo al igual que los que vinieron de remotas tierras a fortalecer el jirón de oriundez, políticos, escritores, poetas, artistas de las artes bellas, grandes profesionistas y señores a carta cabal, todos ellos en su momento pasearon el señorío de estas tierras de Dios y la hicieron uno ante el orbe, como el epígrafe de Nantarrete, en la Francia del 68, hoy, reviviendo de ganas por gritar de esos nombres que vistieron a estos hombres tan olvidados hasta incluso por ellos mismos, la lista será interminable, pero justo es proferir en buena lid y de gran talante, total la Diagonal nos dará para más y más, aunque se redunde, cuando el hombre solo, hable de esos que por sus obras no morirán jamás y que forman parte ya de la rica historia de este gran pueblo del sur Veracruzano, de la historia que engrandece y engrandece. Muy a pesar de que la indolencia nunca se preocupe por reconocerlos, ya que los oriundos no tienen derecho a nada.
Las musas, hijas Zeus y de Mnemosine, quienes según la mitología Griega, fueron engendradas en nueve noches consecutivas, se trasladaron a aquel macizo montañoso, llamado el Parnaso, hasta estas tierras donde acariciaron a estos hombres de los que daremos cuenta y a los que también inspiraron. Sea pues.




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