Desde el Sur “Terror Sangriento” en Veracruz

Minatitlán, Ver.- Veracruz ha sido convertido en un “terror sangriento”. Autoridades estatales y células delictivas han rebasado el límite de la tolerancia, ante un gobierno federal indiferente, complaciente y cómplice de la violencia que se vive en la entidad.
Las células criminales en su despiadada lucha por la plaza de Veracruz han logrado sembrar el terror en los veracruzanos, a tal grado que por las noches pareciera que “hay toque de queda”, las calles vacías, comercios desiertos y los lugares de diversión, con unos cuantos parroquianos, principalmente jóvenes despreocupados y “valemadristas” que tienen la mentalidad de “no me pasa nada”.
“Los veracruzanos vivimos encarcelados en nuestros propios hogares, en los negocios y área de trabajo” ante el miedo que las organizaciones delictivas que operan en la entidad con toda la tranquilidad nos puedan hacer algo.
No hay respeto para nadie. Sea trabajador, profesionista, ama de casa, joven, estudiante o delincuente.
El gobierno estatal justifica tanta violencia de terror expresando que “es una lucha entre las bandas delictivas”. O limpia de las células criminales
Cientos de millones de pesos destinados para equipamiento, capacitación, compra de vehículos, contratación de más policías y creación de nuevas corporaciones, de nada han servido ante una delincuencia que se apoderó de Veracruz y no lo deja por nada.
Dos gobiernos priistas que permitieron, solaparon, facilitaron y fueron cómplices de la llegada y posicionamiento de las organizaciones delictivas y un gobierno Panista-Perredista que ofreció el cambio, erradicar de Veracruz a los criminales, pero que ha demostrado total incapacidad.
Delincuentes y gobierno; gobierno y delincuentes ya lograron su propósito de tener a su merced a la población. Una población sumisa, aterrorizada, desprotegida y sin la capacidad de defenderse ante una violencia despiadada.
Ante esta situación, por la incapacidad de los tres niveles de gobierno de brindar seguridad a la ciudadanía, surgen grupos de autodefensa. Pero son combatidos por el gobierno con todo el rigor de la ley y todo el aparato oficial, mientras que a los verdaderos delincuentes, no los persiguen.
Es impactante, como en las películas de terror, recibir todos los días las noticias de la actividad de los “carniceros” o “cirujanos” de las organizaciones criminales. En todos los rincones de Veracruz aparecen cuerpos despedazados, en cachitos, como si fueran animales.
Pero es más preocupante las declaraciones del gobernador el expresar que las “ejecuciones no le importan, sino los secuestros”.
Cuidado, porque cuando a un gobierno que de plano no le interesa lo que está ocurriendo en su territorio, puede llegar a la ingobernabilidad, al incumplimiento de un deber y es cuando la sociedad toma la justicia en su propia mano.
Lamentablemente, las ejecuciones y los secuestros en Veracruz van a la alza en la entidad. De acuerdo a las estadísticas de los organismos sociales que buscan frenar o combatir el delito, Veracruz ocupó el primer lugar en el mes de Septiembre, seguido por México.
Los estados con mayor incidencia en secuestros en la presente administración son Estado de México, Tamaulipas, Veracruz, Guerrero, Ciudad de México, Morelos, Tabasco y Michoacán.
En la administración de JDO se contabilizaron de lo que se tuvo conocimiento 1600 desaparecidos, 17 periodistas asesinados, 2500 homicidios dolosos y 40 asesinatos en promedio mensual.
Hoy los asesinatos son masivos. Diariamente aparecen juntos tres o cuatro cuerpos desmembrados en un lugar arrojados en bolsas negras y otros, tirados en basureros, montes, lugares apartados o en fosas clandestinas.
Esos crímenes, supuestamente por ser entre bandas delictivas, no son investigados por la fiscalía del estado. Se suman a la estadística del montón.
Todo eso ha mermado la economía de Veracruz, en todos los sectores, turístico, empresarial, productivo, social y económico.
Miles de familias han huido de Veracruz ante el clima de inseguridad, luego de ser víctima de secuestro o la extorsión algún de los integrantes.
No hay dinero en Veracruz, primero por el saqueo criminal realizado por los dos últimos gobiernos corruptos. Y ahora secundado por el gobierno del cambio.
Por todo esto, se está cayendo a la ingobernabilidad en Veracruz.
Pueden resurgir con más fuerzas los grupos de ciudadanos organizados para defenderse y rebasar al gobierno.
Ya hay autodefensas en el área rural. Y siguen funcionando en la clandestinidad.
Ya hay guardias vecinales, que ante la irresponsabilidad de las autoridades de brindarles seguridad, se organizaron para defender lo poco que tienen.
Ya hubo los “autodefensas de taxistas” en Veracruz que le propinaron una salvaje golpiza a presuntos asaltantes y criminales que atentaban en contra de ese sector.
La pregunta es ¿qué sigue? ¿Hasta cuándo va actuar el gobierno de MAYL como lo ofreció en campaña? ¿Tendremos que armarnos los ciudadanos, volviendo a la ley del oeste para vivir en Veracruz? ¿Entonces para que le pagamos los veracruzanos a MAYL y a su gabinete, sino cumple con su responsabilidad?
De lo único cierto es que en Veracruz, sigue prevaleciendo la impunidad. Primero por los gobiernos del PRI y ahora con el “Gobierno del cambio” PAN-PRD.
Mientras Veracruz y su gente se van sumiendo en la miseria, en el desempleo, en la falta de recursos para salir adelante.
¿Hasta cuándo lo seguiremos permitiendo los veracruzanos?
Hasta la próxima, Primero Dios.




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